En la historia del rock pocos nombres evocan tanta fascinación, caos y admiración como el de Ozzy Osbourne. Voz fundacional del heavy metal y alma errante de Black Sabbath, Ozzy encarna la contradicción perfecta: un hombre capaz de conmover con su vulnerabilidad y, al mismo tiempo, desatar la más pura locura sobre el escenario. Desde arrancar cabezas de palomas en reuniones con ejecutivos hasta morder un murciélago en pleno concierto, su vida parece un desfile de excesos y episodios psicóticos que lo llevaron a tocar fondo más de una vez. Sin embargo, detrás del “Príncipe de las Tinieblas” siempre estuvo el hombre bromista, ingenuo y entrañable que luchaba contra sus propios demonios mientras revolucionaba la música. Esta es mi interpretación de cómo Ozzy miró a la locura de frente, la sobrevivió y la transformó en leyenda eterna del heavy metal.
Inventando el Género
Algún día de 1970 fui al cine a ver Cuando las Brujas Arden (Witchfinder General 1968), ese filme me dejó en estado de shock durante algún tiempo y cual seria mi sorpresa cuando, de casualidad, me encontré con la portada de un disco que parecía sacada de un fotograma de la película que me estaba dando vueltas, Se trataba de un grupo nuevo con un nombre bastante evocativo de las artes oscuras: Black Sabbath.

Y no decepcionó, la primera rola que le da el nombre al grupo y al álbum Black Sabbath comienza con una tormenta y el sonido de una campana que se oye al fondo, algo parecido sucede en la película justo cuando el inquisidor se aparece en el pueblo y comienza su cacería de brujas. Y es entonces cuando la guitarra comienza su magia marcando unos tonos lúgubres y pausados que transmiten tonos sombríos que anuncian la llegada de fuerzas malignas, como efectivamente se desarrolla en la película.

Después de oír aquello me quedó claro que estábamos ante un nuevo género del rock. Aunque antes de Black Sabbath (1970) ya había bandas de rock “pesado” (Deep Purple, Led Zeppelin, Blue Cheer, Steppenwolf) Black Sabbath hizo algo cualitativamente distinto:
1. Género de Terror. Geezer Butler (bajista y letrista) estaba obsesionado con películas y literatura de terror, ocultismo y misticismo. Incluso relató que vio una figura demoníaca en su habitación tras leer un libro de magia negra. Con esas visiones y con el cerebro saturado de lecturas oscuras de Aleister Crowley, H.P. Lovecraft y Edgar Alan Poe, Butler escribía cosas como …….¿Qué es esto que se pone ante mí? Figura en negro que apunta hacía mi. Volteo rápido y empiezo a correr. Descubro que soy el elegido. Oh, no! Gran sombra negra con ojos de fuego. Diciéndole a la gente su deseo. Satán se sienta allí y sonríe. Viendo las flamas cada vez más altas. Oh, no, no, por favor, Dios ayúdame!
Mientras Zeppelin y Purple cantaban sobre amor, blues y fantasía, Sabbath introdujo lo macabro, lo oculto y lo apocalíptico de manera frontal. Letras sobre demonios, guerra, enfermedades mentales, religiosidad oscura.

2. Riffs simples y potentes. Tony Iommi, guitarrista y alma creativa de Black Sabbath, nunca estudió música de forma académica. Su formación fue totalmente autodidacta, aprendiendo de oído e influenciado por el blues y el rock británico de finales de los 60. Sin embargo, una tragedia casi acabó con su carrera: un accidente en la fábrica le cortó las puntas de dos dedos de la mano derecha.

Lejos de rendirse, Iommi diseñó prótesis caseras para seguir tocando y afinó su guitarra un tono y medio más bajo para aliviar la tensión en sus dedos. Esto, junto con su necesidad de simplificar acordes debido a su lesión, lo llevó a crear riffs basados en power chords —acordes de quinta que, al prescindir de la tercera, producen un sonido más neutro, potente y oscuro.
Además, su intuición musical lo llevó a usar el tritono, conocido como “el intervalo diabólico”, un intervalo cargado de tensión y disonancia que la Iglesia medieval evitaba por considerarlo maldito. Este intervalo, combinado con las afinaciones graves, creó una atmósfera lúgubre y ominosa que nunca se había escuchado antes en el rock.
Tony no solo inventó un sonido único, sino un nuevo lenguaje musical para el heavy metal, todo esto sin formación formal, simplemente guiado por su oído y creatividad. Este conjunto de circunstancias convirtió a Black Sabbath en pioneros indiscutibles del género, con riffs que aún hoy resuenan como el epítome de la música pesada y oscura, como se escucha en su canción debut Black Sabbath.

3. La personalidad de Ozzy Osbourne. Ozzy tenía una voz muy característica, con un timbre nasal y un tono algo aflautado que, lejos de ser perfecto, es sumamente expresivo y emocional. No buscaba una técnica vocal pulida, sino transmitir vulnerabilidad, desesperación y a veces una especie de locura contenida. Su manera de cantar ayudó a definir la identidad sonora del heavy metal primitivo: cruda, directa y cargada de atmósfera. Ozzy adoptó un estilo visual muy particular: ropa negra, lentes oscuros, chaquetas con flecos, maquillaje sutil, y un aura de misterio y rebelión. En sus primeros años, tenía un aspecto bastante tradicional del rock gótico y el blues, pero con un toque teatral que ayudaba a construir su personaje “Príncipe de las Tinieblas”

En el escenario, Ozzi alimentaba un personaje casi sobrenatural: gritaba, gesticulaba, lanzaba agua y pedazos de carne cruda, mordía murciélagos, hacía señales obscenas, etc. En realidad, Ozzy actuaba como catalizador de la energía oscura del público, pero sin ser en su vida diaria el “príncipe de las tinieblas” que vendía el marketing. El Ozzy auténtico está más cerca del bromista despistado del reality The Osbournes que de un demonio del rock.
Primeros años
A mediados de 1968 en la ciudad obrera de Birmingham Inglaterra , Tony Iommi (guitarra), Ozzy Osbourne (voz), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería) habían formado una banda de nombre Earth. De todos ellos, el más experimentado era Iommi había formado parte de Jethro Tull pero había renunciado a causa de enfoque folk de Ian Anderson, Toni sentía que su talento estaba para ser líder y no para ser un acompañante, así que volvió a reunirse con sus amigos de Earth. Al respecto Ian comentó alguna vez que “Tony se divirtió mucho tocando con nosotros durante un par de días y es un gran tipo. A día de hoy somos buenos amigos. Pero el lugar natural de Tony, dado su estilo musical tan distintivo, estaba sin duda incrustado en el prototipo Black Sabbath, cuyo trabajo llegó a buen puerto uno o dos años después, cuando se convirtió cada vez más en una fuerza importante. Y creo que hoy son el epítome de lo que es el heavy metal. Fue donde realmente empezó todo” (Blabbermouth.net)

Debido a que ya existía una banda con el nombre de Earth, Iommi y demás miembros decidieron cambiar el nombre de la banda, pero no se les ocurría ninguno hasta que Butler propuso el nombre de una película de terror que estaba en la cartelera llamada Black Sabbath. Sin embargo ese nombre les creaba un problema; deberían cambiar del rock pesado y el blues a algo más oscuro y terrorífico, cosa que no les costó mucho trabajo, toda vez que Butler era aficionado a las lecturas ocultas y misteriosas y Toni prefería, debido a sus limitaciones físicas, un sonido más crudo y directo con una mayor economía en los acordes, así que la elección de ese nombre les quedaba perfecto y en cuanto a Ozzi, que ya para entonces era muy famoso por hacer locuras, cantar temas demoníacos le venía como anillo al dedo.

Ya como Black Sabbath, en diciembre de 1969 consiguieron grabar su primer sencillo Evil Woman un cover del éxito de The Crow. En este trabajo ya se encuentra el sonido que los llevaría a la fama, se trata de una versión más pesada que la original, en donde el bajo de Butler es una verdadera obra maestra, suena como si tuviera las cuerdas flojas lo que le da un aura de misterio, en cambio la voz de Ozzi es menos grave que la versión de Crow lo cual le da un contraste inesperado. no obstante, el sencillo pasó sin pena ni gloria. Pero fue suficiente para que la disquera les permitiera grabar ¡un LP! lo malo esque solo les prestaron el estudio por dos días.

Así que no les quedó más remedio que grabarlo en una sola sesión . La falta de florituras y artificios funcionó a su favor, ya que el hard rock del grupo, se convirtió en heavy metal impulsado por riffs poderosos, una batería espesa, un bajo afinado de manera más grave y una voz languideciente que parecía estar sufriendo horrorosos tormentos. Los únicos efectos añadidos al álbum debut fueron el repique de campanas y la tormenta, que dan un inicio escalofriante a la canción principal.
Black Sabbath, el álbum debut de la banda, salió al mercado el viernes 13 de febrero de 1970 (¡Viernes 13!). El disco fue un éxito comercial pero fue duramente criticado por los medios, lo consideraban muy elemental y básico, toda vez que para entonces el rock progresivo era la tendencia dominante (Génesis, King Crimson, Jethro Tull , ELP, Yes) cuya característica es la complejidad musical y la destreza en la ejecución.
Lester Bangs, critico de Rolling Stone, la revista musical por excelencia, escribió en septiembre de 1970…”Al otro lado de las vías, en el lado industrial de la región de Cream, se encuentran trabajadores no cualificados como Black Sabbath, que se promocionó como una celebración ritual rockera de la misa satánica o alguna tontería por el estilo, algo así como la versión inglesa de Coven. Bueno, no son tan malos, pero ese es todo el mérito que se les puede atribuir. Todo el álbum es una porquería: a pesar de los títulos turbios y algunas letras insulsas que suenan como si Vanilla Fudge le rindiera un homenaje a Aleister Crowley, el álbum no tiene nada que ver con el espiritismo, lo oculto ni mucho menos, salvo rígidas recitaciones de clichés de Cream que suenan como si los músicos los hubieran aprendido de un libro, insistiendo una y otra vez con tenaz persistencia. Las voces son escasas, y la mayor parte del álbum está llena de líneas de bajo pesadas sobre las que la guitarra principal dribla claptonismos acartonados de los días más cansados del maestro en Cream. Incluso tienen improvisaciones discordantes, con el bajo y la guitarra tambaleándose como locos de la velocidad por todos lados, pero sin encontrar la sincronización perfecta, ¡igual que Cream! Pero peor”.

No obstante Black Sabbath le gustaba a la gente por su descaro, su crudeza y sus melodías repetitivas y fáciles de recordar. Era la respuesta a las pretensiones sofisticadas del rock progresivo.
para la grabación de Paranoid, su siguiente LP, Black Sabbath adoptó un enfoque igualmente rápido y puro. También se grabó en pocos días. Considerado generalmente como el álbum por excelencia de Black Sabbath, Paranoid contenía temas clásicos como War Pigs, Paranoid y Iron Man , los máximos exponentes sonoros del LP y de la propia discografía de Black Sabbath.

War pigs lanza durísimas críticas hacia la guerra de Vietnam, los militares y los políticos, calificándoles de “cerdos de la guerra”. Paranoid se compuso apenas en media hora, según Iommi la banda se había ido por unas cervezas y él empezó a tocar; no había grabadoras y tenía miedo de que se le olvidara, por lo que estuvo tocando el riff hasta que los demás volvieron. Esta vez la canción nos traslada con su frenético riff a la desesperación existencial de un enfermo mental. Por su parte Iron Man refleja la historia de un hombre que, viendo el fin de la humanidad, viaja al pasado para salvarla. El factor clave de esta pieza es sin lugar a dudas su genial y singular riff, uno de los mejores y más conocidos de la historia, que se repite de forma hipnótica. Asimismo es destacable el excelente trabajo en la batería de Bill Ward, que imita con su tan particular estilo el riff de la guitarra. Vale la pena también mencionar Electric Funeral, es uno de los temas más siniestros de la discografía de Black Sabbath, donde dibuja un mundo devastado por la guerra nuclear con un excelente trabajo de los cuatro miembros que da como resultado una atmósfera que exhala pesimismo.

La respuesta a los dos primeros álbumes de Sabbath fue instantánea. Black Sabbath alcanzó el número ocho en Gran Bretaña manteniéndose en las listas de éxitos durante 65 semanas. Paranoid repitió la hazaña, alcanzando el número 1 en Gran Bretaña y el 12 en Estados Unidos y manteniéndose en las listas durante 70 semanas; Ambos álbumes obtuvieron la certificación de oro al año de su lanzamiento. Black Sabbath se convirtió en una banda itinerante incansable, girando constantemente y tocando en muchos de los festivales de rock de principios de los setenta. Todo este trabajo itinerante los forjó como músicos y compositores, y sus dos siguientes álbumes, Master of Reality (1971) y Vol. 4 (1972), mostraron un alcance y una ambición mayores.

El grupo incluso introdujo algunos cambios de ritmo notables, como las baladas Solitude y Changes y los instrumentales Orchid y Laguna Sunrise para crear un juego de luces y sombras más intenso. Estos álbumes contenían una buena cantidad de clásicos impactantes de Sabbath, como Children of the Grave y After Forever (de Master of Reality), Snowblind y Supernaut (del Vol. 4).
Sorprendentemente, Black Sabbath había lanzado cuatro álbumes que definieron el género en un período de dos años, mientras giraba a un ritmo incesante. El quinto álbum del grupo, Sabbath Bloody Sabbath (1973), mostró nuevas señales de crecimiento y experimentación, y la canción que da título al álbum se encuentra entre sus mejores momentos.

En conjunto, Sabbath Bloody Sabbath se acerca más a igualar su primera obra maestra, Paranoid. El grupo compuso y ensayó el material en un castillo de Gales que, según afirmaban, estaba embrujado, lo que avivó aún más la atmósfera inquietante de su música en un momento en que el grupo estaba poniendo a prueba sus propios límites mentales y físicos.

El exigente ritmo de la carretera y los diversos excesos en su estilo de vida comenzaron a pasarle factura a Black Sabbath . Sus tres álbumes siguientes —Sabotage (1975), Technical Ecstasy (1976) y Never Say Die! (1978)— tuvieron momentos memorables, pero carecieron de la brillantez pura de sus predecesores. Las grietas en la fachada de Black Sabbath se hicieron permanentes cuando Osbourne abandonó la banda definitivamente en 1978, tras la accidentada gira Never Say Die!.

Liderados por Iommi, Black Sabbath perseveró a través de una sucesión de cambios de formación que a veces incluían a Butler y Ward y a veces no. Varios de los álbumes de Black Sabbath posteriores a Osbourne, especialmente Heaven and Hell (1980), Mob Rules (1981) y Headless Cross (1989), son muy valorados por los fans incondicionales. Pero al final, la formación clásica era insuperable. Osbourne prosiguió con una exitosa carrera en solitario, que también lo llevó a incursionar en la telerrealidad (la popular serie The Osbournes de MTV) y a lanzar la gira anual Ozzfest.
Los demonios de Ozzy
Ozzy Osbourne personifica una profunda dualidad que va mucho más allá del simple contraste entre el “showman loco” y el tipo amable detrás del micrófono. A diferencia de sus compañeros de banda, Ozzy enfrentó episodios psicóticos graves, exacerbados por años de abuso de alcohol y drogas, que lo pusieron cara a cara con la locura misma. Estos momentos de ruptura mental fueron a la vez aterradores y reveladores, marcando una línea difusa entre su vida personal y su desempeño en el escenario.

Sin embargo, cuando Ozzy estaba sobrio, se mostraba como un hombre sorprendentemente normal: bromista, ingenuo, encantador y profundamente bueno (justo la imagen que proyecta en el reality show The Osbournes) . Esta compleja mezcla de vulnerabilidad y excentricidad no solo definió su persona, sino que también le otorgó un aura única, casi mística, que cautivó a millones y lo convirtió en un icono del rock y la cultura popular.

La relación entre Ozzy Osbourne y su padre fue un hilo invisible que marcó profundamente su vida. Aunque Ozzy muchas veces decepcionó (siempre) a ese hombre trabajador y tradicional, el cariño y la lealtad que sentía por él nunca desaparecieron. Su padre, a pesar de las dificultades, nunca abandonó a Ozzy, sosteniendo un vínculo que funcionó como un ancla emocional para el músico.
Cuando John Thomas “Jack” Osbourne, murió en 1977 Ozzy perdió más que un ser querido: perdió el referente y el sostén que lo mantenía en equilibrio. Sumido en la culpa por no haber cumplido con las expectativas paternas y devastado por la ausencia, Ozzy se refugió en el alcohol y las drogas, hundiéndose en un abismo del que parecía imposible salir. Su muerte lo cogió desprevenido en medio de la gira de promoción del álbum con el paradójico título de Never Say DIe! Debido a las continuas ausencias de Ozzy, los demás miembros del grupo no les quedó más remedio que echarlo para poder sobrevivir como grupo. Esta lucha interna y su búsqueda de redención no solo definieron su caída, sino también (con la ayuda de Sharon Osbourne) el poderoso renacer que lo llevó a recuperar su lugar en la música y en la vida.

Sharon Arden, hija de su anterior manager, convenció al atormentado Ozzy, que continuaba sumido en el alcohol y en la cocaína, de formar una nueva banda. De esta manera Ozzy se trasladó a Los Ángeles para buscar talentos y no tardó mucho en encontrar al bajista Bob Daisley (ex Rainbow) y al guitarrista Randy Rhodes (ex Quiet Riot) para iniciar su nueva aventura (se dice incluso que Gary Moore audicionó para Ozzy que quedó impresionado pero no era el estilo que andaba buscando).

A Rhodes y Daisley se les unió Lee Kerslake, un baterista de mucho recorrido que había tocado con Uriah Heep, y con esa alineación grabaron dos discos fundamentales para la carrera en solitario de Ozzy: Blizzard of Ozz y Diary of a Madman, los cuales tuvieron un éxito inmediato entre los fans del heavy metal. Del Blizzard destacan dos composiciones ahora clásicas del género: Crazy Train y Mr, Crowley, la primera es una referencia a la guerra fría, al caos y a la locura colectiva que parece que viaja a bordo de un “crazy train”. Y, Mister Crowley explora la fascinación y el legado de Aleister Crowley por el ocultismo, la magia y lo sobrenatural.

Antes de ir de gira promocional del álbum, Sharon le pidió a Ozzy que grabaron otro álbum para capitalizar el éxito de Blizzard y mantener a Ozzy en la conversación. El resultado fue otra obra maestra Diary of Madman con rolas como Over the Mountain con un riff explosivo de Randy y una batería de doble bombo con ritmo frenético de Kerslake y Flying High Again en donde la guitarra es omnipresente, la batería y el bajo marcan el ritmo pausado y la voz inconfundible surge de manera natural llenando todo el ambiente. Y, por último la propia canción que da nombre al disco Diary of Madman en donde Ozzy y su grupo nos sumergen en una atmósfera de locura, alineación y terror.

Tras el éxito de Blizzard, Sharon buscó mejores condiciones para Ozzy con el contrato con CBS pero……
Tras firmar con CBS Records en 1981, Ozzy Osbourne planeaba liberar una paloma en señal de paz. Como estaba completamente borracho, en lugar de liberarla le arrancó la cabeza de una mordida.

El relato en su autobiografía es el siguiente:
“La cabeza de la paloma cayó en el regazo de la chica de relaciones públicas en una salpicadura de sangre. Para ser honesto con ustedes, estaba tan enojado, solo sabía a Cointreau. Bueno, Cointreau y plumas. Y un poquito de pico. Luego tiré el cadáver en la mesa y lo vi crisparse. El pájaro se había cagado cuando mordí su cuello, y la cosa esa se había esparcido por todos lados. El vestido de la chica de relaciones públicas estaba manchado con esta repugnante masa pegajosa café-y-blanca, y mi chaqueta, una horrible cosa amarilla de los 80’ con un diseño estilo Rupert El Oso en ella, estaba prácticamente arruinada. Hasta hoy, no tengo puta idea de qué estaba pasando por mi cabeza”.
Ozzy estaba en los cuernos de la luna, había logrado resucitar después de que Iommi, Butler y Ward lo echaran de Black Sabbath. Ozzy estaba feliz tenía un nuevo grupo con un guitarrista excepcional con el que había hecho click desde el principio. Pero…………

El 19 de marzo de 1982 la banda de Ozzy estaba viajando en autobús hacia Orlando, Florida, como parte de la gira de Diary of Madman. Se detuvieron para reparaciones, momento que aprovechó Randy y la maquillista para subirse a una avioneta que estaba disponible en el lugar. El piloto era el propio chófer del autobús que presumía tener licencia de piloto. Sin embargo al poco tiempo la avioneta perdió altura y se estrelló muy cerca del sitio en donde estaba estacionado el autobús en donde dormían Ozzy y Sharon.
De nuevo Ozzy se enfrentaba a la muerte y se culpó de la muerte de Randy, creía que sus excesos habían causado el accidente y consideró seriamente abandonar la música, pero Sharon, ya para entonces pareja de Ozzy, lo animó a continuar. Sí ya era un alcohólico, la muerte de Randy lo hundió más y siguió consumiendo todo tipo de drogas. Ozzy nunca se recuperó de la muerte de Randy, sin embargo no se retiró y siguió haciendo giras y grabando discos como Bark At The Moon (1983) y Ultimate Sin (1986). Sin embargo sus shows eran cada vez más caóticos y a menudo perdía la cordura. Fue durante estos años en donde se forjó su leyenda negra de “Príncipe de las Tinieblas”.

Ozzy, tal vez recordando sus tiempos cuando fue aprendiz en un matadero, acostumbraba arrojar al público trozos de carne cruda y partes de animales, incluyendo intestinos e hígado. La noticia de la práctica se extendió rápidamente, y los fans de Ozzy empezaron a mostrar su ingenio. En cada escenario, sabían exactamente lo que se avecinaba y acudían armados y listos para el espectáculo.
Así que, cuando algo pequeño y negro aterrizó en el escenario durante un concierto un miércoles por la noche en el auditorio Veterans Memorial de Des Moines, en Iowa, Ozzy pensó que era un juguete de goma. resulta que ¡era un murciélago!! Cuenta en sus memorias “…de inmediato sentí que algo andaba mal. Muy mal. Al principio, mi boca se llenó al instante de un líquido cálido y pegajoso, luego, la cabeza en mi boca se movió nerviosamente”. Lo que siguió no fue muy agradable, Ozzy tuvo que someterse a un duro tratamiento contra la rabia.

Ozzy siguió consumiendo y no paró hasta que se enfrentó a la locura cara a cara. Resulta que en uno de sus periodos más turbulentos y completamente enloquecido por el alcohol y por el consumo de drogas (Sharon suponía que había inhalado solventes) Ozzy estuvo al borde de estrangular a Sharon, de la nada le dijo muy serio “hemos llegado a la conclusión de que debes de morir” y de inmediato se abalanzó contra Sharon tratando de ahorcarla con sus propias manos. Sharon tuvo tiempo de apretar un botón de pánico que convenientemente había instalado en su casa para cualquier emergencia.
En cuestión de minutos llegó la policía y lo llevaron a una cárcel de Amersham, Inglaterra, donde despertó a la mañana siguiente sin saber lo sucedido. Cuando un policía le dijo que lo acusaban de intento de asesinato, Ozzy sintió “…como si le hubieran dado un puñetero martillazo en los ojos”.
Este incidente fue un claro “toque de fondo” para Ozzy, que lo confrontó con la realidad de su autodestrucción y la posibilidad de perder lo más importante en su vida, su familia. Sharon retiró los cargos.

A partir de este incidente Ozzy hizo esfuerzos conscientes para dejar el alcohol y las drogas, aunque el proceso fue largo y lleno de recaídas.
Ozzy renovado y limpio
Después de 6 meses de rehabilitación, Ozzy regreso al estudio de grabación para crear el álbum más exitoso hasta el momento de su carrera se trata de No More Tears (1991).

Cuando salió No More Tears, la escena del heavy metal de los 80 necesitaba desesperadamente rejuvenecer “No More Tears” y el “Black Album” de Metallica hicieron eso, le dieron vida de nuevo al género. Ozzy contó con la colaboración de Lemmy Kilmister (Motörhead), Zakk Wylde (Black Label Society), Mike Inez (Alice in Chains) y Randy Castillo (Mötley Crüe)y fue su álbum más lucrativo de los 90, llegando a ser doble platino en el momento en que el movimiento grunge de Seattle estaba dominando MTV y el rap estaba dominando la escena de los clubes. Ozzy hizo un jonrón que le permitió para siempre escribir su propia historia, lo mismo le pasó al “Black Album” de Metallica (cabe anotar que Kirk Hammett guitarrista de Metallica usó una guitarra Jackson Randy Rhoads, en memoria al fallecido guitarrista de Ozzy Osbourne).

La canción emblemática del álbum es Mama, I’m Coming Home , en donde Ozzy le dice a Sharon “Voy a volver a casa. Dile al mundo que voy a volver a casa. Deja que la lluvia lave todo el dolor de ayer. Sé que mi reino espera y han perdonado mis errores…” Se aprecia en la guitarra de Zakk Wylde cierto aire sureño de country-rock. Es una excelente balada marca de la casa. Mama, I’m Coming Home es la forma en la que Ozzy le pide perdón a Sharon por todo lo que hizo, con esa canción uno acaba llorando por la gran carga emotiva que le imprime Ozzy.
Otro tema que nunca falta en recopilatorio o directo es la canción que da título al disco: No More Tears. En este corte Mike Inez hace un trabajo espectacular con su línea de bajo abriendo la canción de manera genial. Posteriormente aparece Ozzy con su diabólica historia de un asesino que amenaza a strippers. Zakk Wylde se luce y resalta el break en el que aparece la sección de violines y el teclado orquestal de John Sinclair. Ozzy siempre se ha rodeado de buenísimos músicos, y Zakk Wylde es espectacular, es un guitarrista brutal, realiza excelentes solos y utiliza notables armónicos.
Desire es otro de los temas con aportación en la creación de Lemmy. Un tema muy acertado con estribillo potente y lucimiento de la banda en general, sonando compacta y compenetrada. El cuarto tema y última colaboración de Lemmy, es Hellraiser Es un tema bien facturado que entra muy bien. Time After Time es otra balada al estilo Ozzy con un solo de Zakk Wylde buenísimo y un arpegio inicial muy envolvente. El inicio del álbum con Mr.Tinkertrain sonando una cajita de música es ideal, el posterior riff de guitarra estructura la canción para preparar la entrada posterior de Ozzy presentando la historia de un malvado depredador. Por si no fuera bastante, la rola I Don’t Want to Change the World, es un temazo con la potente batería de Randy Castillo, esta última rola ganó el grammy en 1994.

Después del´éxito de No More Tears, Ozzy decidió que era hora de pasar más tiempo con su familia y programó una gira del adiós “No More Tours” que tuvo un éxito tremendo. Después de esa gira Ozzy se retiró a su mansión en Beveverly Hills para grabar la popular serie de televisión “The Osbournes” (2002-2005), que mostró al mundo el lado humano, familiar y muchas veces cómico de Ozzy, lejos del personaje excéntrico del escenario.
La familia Osbourne se convirtió en un fenómeno cultural, La serie ayudó a humanizar a Ozzy, acercándolo a nuevas generaciones y consolidando su legado más allá de la música.

Ozzy no cumlio su promesa, despues de concluir el Show de Tv, de la mano de Sharon, volvió a los escenarios pero de una manera diferente. Ante los peros que le ponían en festivales tipo Lollapalooza, Sharon decidió hacer su propio festival; el Ozzfest. El OzzFest fue un festival anual de rock que se celebró entre 1996 y 2018 contando con la participación de las mejores bandas de heavy metal, hardcore punk y hard rock, como Disturbed, Slipknot, Linkin Park, Mudvayne, y Soulfly, acompañados en algunos casos por legendarias bandas como Black Sabbath, Metallica, Judas Priest, Iron Maiden y Megadeth.

Fue precisamente en el marco del OzzFest donde se empezó a gestar el reencuentro con los integrantes originales de Black Sabbat, grabando un disco en vivo Reunión en 1997 hasta su definitivo reencuentro en 2012 con el álbum 13.

El legado eterno de Ozzy Osbourne
Ozzy Osbourne no solo revolucionó el heavy metal con su voz única y su presencia magnética, sino que también representó la complejidad humana detrás de la fama y el exceso. Su lucha contra la adicción, sus caídas y su redención lo convierten en un símbolo de resiliencia y autenticidad. Más allá del escenario y los escándalos, Ozzy mostró que detrás del “Príncipe de las Tinieblas” había un hombre vulnerable, genuino y lleno de pasión por la música y la vida.
Su influencia se siente en generaciones enteras de músicos y fanáticos, y su legado sigue vivo en cada riff oscuro, en cada letra que habla de miedo y esperanza, y en la historia de un hombre que supo reinventarse y trascender. Ozzy Osbourne es, sin duda, una leyenda cuyo eco resonará por siempre en el mundo del rock y más allá.
Ozzy adoptó un look oscuro y teatral: ropa negra, lentes oscuros, chaquetas con flecos y un maquillaje sutil que contribuía a construir el personaje del “Príncipe de las Tinieblas”. Aunque menos glamoroso y sofisticado que figuras como David Bowie, ambos compartieron el objetivo de crear personajes visuales impactantes. Mientras Bowie exploraba la androginia y el glam rock, Ozzy se enfocó en una estética más sombría y outsider, que complementaba su música y personalidad. FIN


