El nueve de diciembre del año pasado, el Papa Francisco (QPD) presentó en el Vaticano un pesebre con la imagen de Jesús envuelta en un pañuelo palestino. El representante de la Autoridad Nacional Palestina, Ramzi Khoury encargado de entregar el presente al Papa, transmitió los “cálidos saludos” del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y extendió su “profunda gratitud por el inquebrantable apoyo del Papa a la causa palestina…”. Este hecho desató una polémica en todo el mundo toda vez que Francisco parecía validar la idea del origen “palestino” de Jesús.

La Palestina histórica
En la época de Jesús la región que ahora conocemos como Palestina era conocida entonces como Judea, Samaria y Galilea. El término “Palestina” estaba en desuso toda vez que es una palabra que se deriva del griego y se refiere al pueblo de los Filisteos, un pueblo que venia de la Grecia antigua y que por muchos años fueron antagonistas de los Hebreos, hasta que en el siglo X a.C. fueron sometidos militarmente por el ejército del Rey David que conquistó la ciudad de Jerusalén para convertirla en la capital del Reino de Israel y luego, su hijo Salomón construyó el primer Templo que se convirtió en el centro espiritual del pueblo israelita.

¿Pero porqué era tan importante para los hebreos conquistar Jerusalén?
Resulta que según la Biblia, Abraham fue puesto a prueba por Dios, quien le pidió que sacrificara a su hijo Isaac, Abraham obedeció y subió a un monte llamado “Moriah” para realizar el sacrificio. Al final, Dios detuvo el sacrificio y bendijo a Abraham. Más tarde, la tradición judía identificó el Monte Moriah con el lugar donde se construiría el Templo de Jerusalén. .

Judea, Samaria y Galilea eran los nombres originales de “palestina”
Así que para los tiempos de Jesús la antigua “Palestina” había desaparecido junto con los Filisteos y estaba gobernada por el imperio romano que tenían sojuzgados a los pueblos de Judea, Samaria y Galilea que ya tenían más de mil años viviendo en esa región, no sin sufrir invasiones, guerras y divisiones. Por ejemplo; en el año 586 el Rey de Babilonia Nabucondonosor conquisto Jerusalén y destruyo el Templo de Salomón obligando a los judíos al exilio en la propia Babilonia, pero para fortuna de los judíos, 48 años después, Ciro el Grande de Persia conquistó Babilonia y permitió a los judíos regresar a Jerusalén, quienes de inmediato comenzaron a construir en el mismo sitio del primero el segundo templo.

Así pues los judíos volvieron a Jerusalén con cierta autonomía pero siempre bajo el control persa. No les duró mucho ya que hacia el año 330 a.C. Alejandro Magno derrotó a los Persas y Jerusalén pasó a formar parte del imperio macedonio primero y seléucida después, estos últimos prohibieron el culto judío hasta que en el año 164 los judíos se rebelan y recuperan Jerusalén. Sin embargo de nuevo poco les duró el gusto ya que en el año 64 d.C. los Romanos derrotan al imperio seléucida y toman el control de Judea, Samaria y Galilea.
| Año | Evento | Jerusalén |
|---|---|---|
| 516 a.C. | Se construye el Segundo Templo | Centro espiritual |
| c. 330 a.C. | Conquista de Alejandro Magno | Pasa a manos griegas |
| c. 200 a.C. | Control de los seléucidas | Aumenta la presión cultural |
| 168-164 a.C. | Revuelta de los Macabeos | Restauración judía |
| 140-63 a.C. | Reino Hasmoneo | Época de independencia |
| 63 a.C. | Pompeyo toma Jerusalén | Inicio del dominio romano |
Roma expulsa a los judíos de Judea y Galilea
Los romanos con tal de mantener la paz en la región permitieron que los asuntos religiosos y algunos civiles fueran administrados por las autoridades judías bajo vigilancia romana. No obstante, en el año 70 d.C. ocurrió una rebelión judía, la cual fue aplastada de forma brutal por los romanos los cuales, al igual que los Babilonios mil años antes, destruyeron por completo el Templo y fueron expulsados todos los judíos (excepto los samaritanos que practicaban un judaísmo que a los judíos les parecía herejía) marcando el inicio de la diáspora judía.

Por si no fuera suficiente, sesenta años después, en el año 132, los romanos volvieron a aplastar otra rebelión judía que pretendía recuperar Jerusalén. Por ello, y para evitar mas rebeliones, el emperador Adriano ordenó borrar todo vestigio judío y eliminar el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina y los nombres de Judea, Samaria y Galilea por el de Siria-Palestina. Los judíos no volvieron a Jerusalén hasta el siglo XX de nuestra era.

Jesús era galileo no palestino
Ahora bien, Jesús no estaba luchando para liberar a su pueblo del dominio romano ni del gobierno títere de Herodes, Jesús se enfrentó a los sacerdotes judíos del Templo por motivos mucho más profundos que una simple revuelta en contra del poder. Al contrario, Jesús estaba anunciando al pueblo judío que él era el Mesías que los profetas bíblicos habían anunciado y por lo tanto Él era el hijo de Dios que había venido a salvar a la humanidad del pecado no sólo al pueblo judío sino a toda la humanidad. Así como el cordero pascual fue sacrificado para salvar a los israelitas de la muerte en Egipto, Jesús se ve a si mismo como el cordero de Dios que quita los pecados del mundo cuyo sacrificio trae la liberación. Jesús era la nueva Pascua.

Esta declaración fue el motivo por el cual los sacerdotes judíos lo culparan de blasfemia; En suma Jesús murió por desafiar a los sacerdotes del sanedrín judío no para liberar a su pueblo del yugo romano.
Así pues, al presentar en la sala de vistas del Vaticano un ‘nacimiento’ en el que Jesús aparece representado como un niño palestino, el Papa Francisco —de manera consciente o no— parece validar la narrativa iniciada por el emperador Adriano y con profundas implicaciones geopolíticas actuales: la de borrar toda huella judía de la región. Esta visión niega la existencia histórica del reino de Israel y sugiere que Jerusalén fue siempre una ciudad árabe-palestina, lo cual implicaría que el pueblo judío no tendría derecho legítimo a reclamar esa tierra como propia.
¿De donde viene el reclamo árabe por la pertenencia de esta región?
Tras la devastadora revuelta judía en el año 132 d.C., el emperador romano Adriano rebautizó la ciudad como Aelia Capitolina y prohibió a los judíos vivir allí. En el lugar donde antes se alzaba el Templo de Salomón, los romanos construyeron un templo dedicado a Júpiter. Durante los siglos siguientes, Jerusalén se convirtió en una ciudad romana y pagana, bastante alejada de su antigua identidad religiosa. Sin embargo, esto cambió en el siglo IV con la conversión del emperador Constantino al cristianismo. Su madre, Elena, peregrinó a Tierra Santa y promovió el rescate de los sitios históricos de la pasión de Jesús y construyó importantes iglesias como la del Santo Sepulcro, marcando el inicio de la Jerusalén cristiana.

De esta manera desde el año 324 d.C., cuando el emperador Constantino el Grande consolidó su poder sobre el imperio, comenzó la era cristiana de Jerusalén. Durante ese tiempo, la ciudad se transformó en un importante centro cristiano y se prohibió (al menos por un tiempo) la residencia judía en la ciudad. La ciudad se consolidó como centro de peregrinación cristiana. Aunque los judíos seguían excluidos en su mayoría, algunos vivían en las afueras o en otras ciudades de la región. También había presencia samaritana y más adelante, en menor medida, árabe.

Sin embargo, en el año 621 d.C. la ciudad de Jerusalén fue epicentro de otro evento de consecuencias imprevisibles para Palestina y para el mundo me atrevería a decir. Resulta que el Profeta Mahoma (de origen árabe y descendiente de una de las tribus de Israel) tuvo un viaje espiritual y milagroso hacia Jerusalén. Este evento no fue un viaje físico en el sentido histórico, sino una experiencia sobrenatural en la que, según el Corán, Mahoma fue transportado “de la mezquita sagrada (La Meca) a la mezquita más lejana (Al-Aqsa)” en Jerusalén. Desde allí, según los hadices (relatos tradicionales), Mahoma ascendió a los cielos, se encontró con los profetas bíblicos incluido Jesús y recibió la orden de las cinco oraciones diarias. Y por si hubiera dudas de la intención del profeta de vincular su ascendencia con la historia divina, Mahoma se elevó al cielo desde el mismo lugar que la tradición judía ubicaba como el Monte Moriah y específicamente en la misma roca en la que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac.

El relato del viaje de Mahoma a Jerusalén no es solo una historia mística: es una declaración de intenciones. Al elegir Jerusalén como punto de ascenso al cielo, el profeta inscribió su fé en el mapa sagrado y lo vinculó con los profetas anteriores a él como Moisés y el propio Cristo. Con ello, el Islam reclamó la propiedad y Jerusalén dejó de ser propiedad exclusiva de judíos y cristianos, se conviertió en un cruce de caminos espirituales y en el germen de de una guerra interminable entre judíos, cristianos y árabes islámicos.
El “Domo de la Roca”
Poco después de esta visión del Profeta, los seguidores de Mahoma conquistaron Jerusalén de tal manera que en el año de 691 d.C., el Califa Omeya ‘ Abd al-Malik construyó un recinto en donde adorar la Roca en la cual el profeta se elevó al cielo, se trata del Domo de la Roca ubicado en la plaza de las mezquitas justo encima de las ruinas del Templo.

En ese momento, la roca pasó a tener un rol central en la identidad islámica. y el culto a Mahoma se impuso gradualmente. El relato del viaje se difundió y tomó forma como evento místico y teológico de tal manera que Jerusalén quedó ligada al culto de Mahoma.

Sin embargo, el dominio musulmán sobre Jerusalén y sobre la región de palestina, fue interrumpido por la Primera Cruzada del año de 1099 d.C. Jerusalén pasó a ser un reino cruzado cristiano, bajo dominio de los europeos. Pero no duró mucho, toda vez que en 1187 Saladino la reconquistó y Jerusalén permaneció en poder musulmán (con breves interludios cristianos) hasta la derrota del Imperio Otomano durante la primera guerra mundial.

Cabe aclarar que Saladino, era un hombre práctico y razonable y conociendo lo sensible que era la ciudad, permitió que cristianos y judíos la habitaran logrado una cierta paz que resistió a revueltas, guerras, invasiones, etc. Y Jerusalén se consolidó como destino de peregrinación para las tres grandes religiones monoteístas.
No fue si no hasta al final de la primera guerra mundial, cuando Jerusalén dejó de estar bajo dominio musulmán. En efecto, una vez que las fuerzas británicas dirigidas por el general Allenby derrotan al Imperio Otomano y recuperan Palestina, la Liga de las Naciones otorga oficialmente a Gran Bretaña el Mandato sobre Palestina.
La Palestina después de la caída del Imperio Otomano
Palestina estuvo bajo control británico durante 30 años, de 1917 a 1948. Supuestamente, el protectorado británico tenía la misión de preparar a los pueblos de Medio Oriente para ser pueblos independientes, pero en realidad era una forma de colonialismo legalizado por la comunidad internacional, lo cual llevó a conflictos durante ese tiempo. Por ejemplo, se prometió una patria nacional judía, lo que fomentó la llegada de colonos judíos, la cual aumentó en forma drástica después del Holocausto. Pero, al mismo tiempo se les prometía a los árabes palestinos autonomía sobre su territorio, los cuales al ver la creciente inmigración judía se sintieron traicionados.

Hacia fines de la segunda guerra mundial los británicos ya no podían controlar Palestina, de tal manera que en 1947 pidieron a la ONU que resolviera el conflicto. Así pues, la ONU resolvió:
- Un Estado judío
- Un Estado árabe
- Y una zona internacional en Jerusalén
Esta propuesta fue aceptada por los judios pero los árabes la rechazaron por considerarla injusta e ilegitima, ya que ellos eran la mayoría poblacional y veían a los judíos como recién llegados.
El rechazo del mundo árabe de la existencia del Estado de Israel
Esta fue la primera oportunidad que tuvo la región de crear dos estados independientes, sin embargo los países árabes rechazaron la existencia de un estado judío. Al terminar el mandato británico en 1948 las cosas se salieron de control, David Ben-Gurión proclamó la creación del Estado de Israel y al día siguiente Egipto, Siria, Jordania Líbano e Irak atacan a Israel.

Las consecuencias de esta primera guerra fueron que Israel gana la guerra y amplía su territorio más allá del plan de la ONU, Cisjordania queda en manos de Jordania, y Gaza en manos de Egipto y más de 700.000 árabes palestinos son desplazados o expulsados: esto se conoce como la Nakba (“catástrofe”, en árabe). Jerusalén queda dividida: Oeste bajo contro Israelí y el Este bajo control jordano Incluye la plaza de las mezquitas.
En resumen el mandato británico terminó con una retirada desordenada y una guerra inmediata, la partición de palestina quedó inconclusa por el rechazo árabe: Surgió el Estado de Israel pero no el Estado Palestino.
En 1967 Siria, Jordania y Egipto volvieron a atacar a Israel en la guerra de los 6 días con el resultado de que Israel conquista Jerusalén Este, Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y el Sinaí. Todavía en 1973, Egipto y Siria lanzan un nuevo ataque el día de Yom Kipur pero Israel repelió el ataque con éxito.
Con el fin de que los propios palestinos se hicieran cargo de su destino en contra de la tutela de los países árabes, en 1964 se funda la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Surgió con el objetivo de ser la representación política de los palestinos y para coordinar las actividades de lucha armada contra Israel, buscando la creación de un Estado palestino independiente. Así pues durante los años 70’s y 80’s la OLP estuvo muy activa en la organización de guerrillas y ataques terroristas (como la matanza de 11 atletas israelíes en las olimpiadas de Munich en 1972) y se convirtió en el principal actor político de la resistencia palestina.
No obstante, la OLP se fue transformando y aceptando más enfoques diplomáticos de tal manera que en 1993 la OLP liderada por Yasser Arafat firmó los acuerdos de Oslo en los cuales la OLP e Israel se comprometían a una serie de compromisos mutuos:
- Israel reconoció a la OLP como el representante legítimo del pueblo palestino.
- La OLP reconoció oficialmente el derecho de Israel a existir.
- Se acordó un proceso gradual para la creación de un Estado palestino, comenzando con autonomía en Gaza y en áreas de Cisjordania.
- También se comprometieron a negociar sobre temas como el estatus de Jerusalén y los refugiados palestinos.
El acuerdo dio lugar a un proceso que duró varios años, donde se implementó el control palestino sobre la franja de Gaza y Cisjordania, la creación de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y un mayor autogobierno palestino.
Estos acuerdos fueron reconocidos con el premio Nobel para los lideres que participaron en su negociación como Yasser Arafat, Simón Peres y Isaac Rabin. Sin embargo cuando todo parecía encaminado a resolver el conflicto todo se fue al carajo cuando en 1995 Isaac Rabin, el primer ministro de Israel, fue asesinado en Tel Aviv por un extremista israelí llamado Yigal Amir, que, como muchos extremistas judíos, no estaban de acuerdo en reconocer la existencia del Estado Palestino. Así que esta vez la posibilidad de crear un Estado Palestino fue boicoteada por Israel y con ello la esperanza de una paz duradera.

Aunque hubo avances, como la creación de la Autoridad Nacional Palestina, los acuerdos no resolvieron el conflicto. EL asesinato de Rabin, la falta de progreso en temas clave como la gobernanza de Jerusalén aunado a la política israelí de ubicar los nuevos asentamientos judíos en terrenos originalmente de propiedad palestina, en concordancia con la falta de acuerdo en la delimitación de las fronteras definitivas, contribuyó a que los Acuerdos de Oslo fracasaran.
Así pues el proceso de paz se fue estancando. Arafat enfrentó presión interna de grupos más radicales, mientras que el gobierno israelí también experimentó críticas por parte de los opositores a los acuerdos lo que produjo la furia de la población palestina en forma de revueltas callejeras conocidas como intifadas.
Hamás toma la estafeta de la OLP
Finalmente la ANP perdió fuerza, de tal suerte que fue sustituida políticamente por un grupo islámico radical palestino de nombre Hamas, cuyo propósito explícito es la destrucción de Israel y fundar una patria palestina islamista, en donde el Corán sería el único punto de referencia para guiar a la familia, al individuo, a la comunidad y al Estado. Y su estrategia para lograrlo fue y sigue siendo continuar con los ataques terroristas.

EL terrorismo de Hamás tuvo su versión más violenta y cruel el 7 de octubre de 2023 cuando Hamás ejecutó la operación Inundación de Al-Aqsa, (en recuerdo del sueño de Mahoma) Los ataques, que comenzaron el 7 de octubre de 2023 y se alargaron durante dos días. Ese días fueron la peor masacre de judíos desde el Holocausto. Tras el ataque de Hamas murieron aproximadamente 1,200 personas y alrededor de 250 fueron tomadas como rehenes.
La respuesta de Israel al ataque del 7 de octubre ha desencadenado una crisis humanitaria en Gaza, toda vez que Hamas, con el fin de disuadir a Israel a moderar su respuesta militar, se atrincheró en túneles, edificios públicos, escuelas, hospitales y en cualquier lugar utilizando a la población civil como escudo , lo que no impidió a Israel arrasar con toda la ciudad y no dejar un solo edificio en pie.
El ataque de Hamas y la respuesta de Israel representa el final de los esfuerzos diplomáticos para que Israel reconociera a un eventual Estado Palestino. Ahora la negociación entre palestinos y israelíes, en el mejor de los casos, pasaría por la eliminación de Hamás del poder político y el retorno de la ANP como única autoridad política de la población palestina. Sin embargo, tambien existe el riesgo de que los extremistas judíos ganen la discusión pública y obliguen al Estado de Israel a expulsar a todos los palestinos de la franja de Gaza y de Cisjordania, ocupar la plaza de las mezquitas, destruir el Domo de la Roca y edificar un nuevo Templo de Salomón.
Hoy, más de 1400 años después, ese cruce de caminos puede dejar de ser la encrucijada política, religiosa y cultural de tres religiones que, en distintas formas, reclaman una conexión con el cielo desde el mismo pedazo de tierra. Allí donde Mahoma habría subido al cielo, donde Jesús fue crucificado y donde los judíos añoran reconstruir su templo y los siglos se amontonan como capas de historia viva, podría llegar a su fin. FIN



