Hola ¿se acuerdan de la película Good Bye, Lenin! del 2003 en donde una madre, orgullosa del régimen socialista en el que vive, cae en coma y al despertar sus hijos le arman toda una escenografía para que no se de cuenta de que el muro de Berlín ha caído?
Pues bien, resulta que eso es lo que pretende hacer la presidenta: armarnos toda una escenografía para evitar que nos demos cuenta de la realidad en la que vivimos día con día en nuestro país.
El pueblo necesita
El pueblo necesita que el gobierno lo guíe por la senda de la salvación
En efecto, la presidenta acaba de enviar una iniciativa de ley en materia de telecomunicaciones que supera (y con mucho) la ficción de Good Bye, Lenin! Ahora, el supremo gobierno se va a encargar de “regular” los contenidos de los medios de comunicación para evitar que las “audiencias puedan ser manipuladas por publicidad engañosa”
Esa “regulación” será interpretada por una dependencia gubernamental que depende directamente de la presidenta: La Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) , la cual tendrá el poder cancelar concesiones de Radio y Tv cuando difundan hechos, datos, opiniones, etc., que a juicio del gobierno vayan en contra de la narrativa gubernamental oficial.
Y evidentemente, como era de esperarse, toda vez que las redes sociales se han convertido en el campo de batalla entre la oposición y el régimen, el gobierno se arroga el derecho de desconectar de Internet a cualquier canal de YouTube, X, Facebook, Instagram, etc. que critique al gobierno.
Añorando al PRI
Tal vez ya no se acuerden, pero durante décadas el gobierno del PRI tenia el control absoluto de la narrativa gubernamental, de la misma manera que ahora pretende hacerlo el nuevo régimen: Los medios de comunicación de Tv, Radio y prensa escrita, tenían que pedir permiso a la Secretaría de Gobernación para trasmitir o publicar contenidos que a juicio del gobierno, no fueran ofensivos para la población, es decir el gobierno como buen padre de familia cuidaba a sus hijos, los ciudadanos, de que no fueran contaminados con ideas perniciosas para su vida diaria.
Este control de la narrativa del gobierno voló por los aires con la represión del movimiento estudiantil de 1968. A pesar de que el gobierno tenia controlados a todos los medios de comunicación, las protestas fueron tan masivas que el gobierno no pudo acallar a la sociedad que ya estaba harta de tanta demagogia y simulación.
Sin embargo, no fue hasta que un gobierno del PRIAN (como le gusta a la presidenta referiste a los gobiernos anteriores a la cuatroté) con el presidente Ernesto Zedillo a la cabeza cuando se acabó el paternalismo en las telecomunicaciones, creando una comisión de expertos que se encargaría de regular las telecomunicaciones y de transparentar las reglas para la expedición de las concesiones del espectro radioeléctrico.
Posteriormente, otro gobierno PRIAN, el de Enrique Peña Nieto se aseguró de que esa comisión reguladora fuera totalmente autónoma del gobierno y se preocupó de regular a las empresas proveedoras de telefonía celular y de los servicios de internet para evitar abusos y cobros indebidos: como lo era el cobro de las llamadas de larga distancia o la imposibilidad de conservar el numero celular si te cambiabas de compañía, así como de procurar la libre competencia entre empresas para evitar los monopolios.
Bueno, el caso es que ahora el régimen obradorista, que supuestamente es un régimen de izquierda progre, quiere echar abajo lo ganado durante los gobiernos del PRIAN y quiere regresarnos al periodo de control del PRI, con el agravante de que ahora tambien quiere controlar el internet.
La dictadura del proletariado
En la película Good Bye, Lenin! la protagonista (perdón por el spoiler) acaba por darse cuenta de que todo había sido una simulación y que efectivamente, su país y su ciudad habían cambiado para siempre, pero ella cierra los ojos y prefiere seguir autoengañándose. Espero que la presidenta Sheinbaum abra los ojos y se de cuenta de que su intención de censurar a la sociedad (para que no se hable del desastre de país en el que nos metió el obradorismo), es una reverenda pendejada.
Lo siento mucho por los fervorosos partidarios de Claudia Sheinbaum que se incorporaron como búfalos en manada a ocupar los escritorios del nuevo gobierno creyendo que ella iba a ser la líder que cumpliría sus sueños húmedos de justicia social, les tengo malas noticias, Claudia lo que busca es simple y llanamente regresar a la dictadura del proletariado, tal como era el socialismo antes de la caída del muro de Berlín.


