Parece que el gobierno de Sheinbaum está perdiendo el control de la narrativa. Que tiempos aquellos en los que el presidente de la República decía que estaba enterado de todo lo que pasaba en México (o al menos eso creía) y siempre tenía una respuesta para todo. Ahora la presidenta Sheinbaum nos dice que “no sabe” cuando le preguntan en su conferencia matutina sobre algún tema escabroso. AMLO, cuando enfrentaba una situación similar, salía con un disparate y desviaba el tema con cortinas de humo; pero en el caso de Claudia esto ya no es así, no solo porque no tiene la “chispa” del líder supremo, sino porque las cortinas de humo ya no son suficientes para ocultar los problemas que enfrenta México, cada vez más complicados.
En efecto, a pesar de tener el control de las conferencias matutinas y de tener controlados a los medios tradicionales de comunicación, amén del ejército de texto-servidores de las redes sociales, le es cada vez más difícil echarle la culpa de todo al Fobaproa, a Calderón, al neoliberalismo, al clima, a los conservadores y a las “campañas de desprestigio” de la oposición.
Cuando echarle la culpa a Calderón no alcanza
Por ejemplo; un día dice que tuvo una conferencia “muy respetuosa y productiva” con el presidente Trump y al otro día le exige al gobierno de Estados Unidos que le informe el porqué le cancelaron la visa a la gobernadora de Baja California y exige explicaciones sobre la entrega voluntaria al FBI de la familia del Chapo Guzmán.
Pero nada de eso la hace recapacitar y detenerse a reflexionar sobre sus cada vez más patéticas respuestas. Ella sigue empeñada en seguir el programa que le dejó el líder supremo; a saber: tomar el control del poder judicial, continuar con la tolerancia de los cárteles criminales, continuar con el saqueo del presupuesto público, continuar con las obras de infraestructura que son elefantes blancos, seguir con el reparto de dinero a su clientela electoral, liquidar a los organismos autónomos, seguir derrochando dinero para lograr la “soberanía energética” y acaparar todo lo que les plazca con el argumento de la “rectoría del estado”.
Todo esto lo iniciaron hace 6 años y como el País sigue atorado por la torpeza e incapacidad del gobierno en cualquiera de los temas que ustedes gusten (el caso del gusano barrenador es una muestra de ello) el recurso de echarle la culpa a otros ya no alcanza.
“El país va requetebien”
Así pues, estamos viendo en tiempo real como la narrativa de que el pais va “requetebien” ya no convence a nadie, por ello, han tomado la decisión de imponer la censura a todo aquel que pretenda criticar y evidenciar la incompetencia y la corrupción en la que han caído
No es que hayan tomado por sorpresa a nadie, toda vez que la propia presidenta Sheinbaum es una empedernida creyente de la dictadura del proletariado y era de esperarse que terminara con la demolición de la democracia mexicana, sino que no habían considerado necesario ejercer la censura total sobre la población como lo pretenden hacer desde ya. La pérdida de la narrativa los ha obligado a dar ese salto al vacío y empezar a cavar su propia tumba política.